LEALTAD, ¿UN VALOR EN DESUSO?

Lealtad, un valor en desuso?

Por William Gaber

El padre daba un discurso de agradecimiento en la cena que le organizó la empresa para la que trabajó durante 35 años y de la que ahora se retiraba.  Sus compañeros, familia y amigos lo escuchaban con admiración y afecto mientras él agradecía a la organización el aprendizaje, los logros, haber formado un patrimonio y la posibilidad de haber sacado adelante a su hijo, ahora de 30 años y trabajando para una importante firma de consultoría.

En la mesa durante la cena el hijo preguntó extrañado si realmente su padre sentía las cosas que dijo en el discurso, la pregunta desconcertó a su padre pero le prestó toda su atención.

El joven abre con una frase que deja en silencio a todos los contemporáneos de su padre sentados en la mesa, “La lealtad no es un valor para mi, ni para la mayoría de mi generación” la generación “Y” pensamos diferente a la generación “X” y a los “Baby Boomers”* como Ustedes”.

Mi generación entiende de compromiso y motivación, y mientras estas dos condiciones existan yo daré el 100% de mí para generar valor para la empresa para la que trabajo. No me malinterpreten,  también paso por momentos difíciles e inciertos, pero siempre con dialogo y buscando una situación ganar-ganar para la empresa y para mi.

No entiendo la permanencia sacrificada, como si le debiera algo a una organización que si no me necesita me va a pedir que me vaya. No entiendo agradecer por mi patrimonio a quien me pagó por un trabajo realizado y recibió con creces el retorno sobre lo que invirtió en mi salario.  Mi patrimonio es mío, fruto de mi esfuerzo y no se lo debo a la empresa.  Cada quincena yo liquido cuentas con mi empleador y estamos a mano, él recibió mi trabajo y yo un sueldo, no nos debemos nada.

Hoy hablamos de un cambio en los valores a través de las generaciones, de cómo éstas quieren cosas diferentes a lo que buscaban sus padres, cómo la velocidad del mundo nos hace más difícil entender a los jóvenes y como su visión de carrera puede estar lejos de lo que las organizaciones son capaces de ofrecer.

El mundo se enfrenta a una crisis de talento, la generación de los “Baby Boomers” se está retirando más rápido de lo que la generación “Y” está tomando esas responsabilidades.

Los jóvenes no están pensando en carreras tradicionales ni en vidas profesionales como las conocieron sus padres. Ante este reto las organizaciones están obligadas a escuchar. Entender que se requiere para atraer al mejor talento, retenerlo y desarrollarlo. En un entorno cada vez más cambiante e incierto, para sobrevivir, evolucionar es nuestra única opción.

 

*Generación Y (1980- 1995), Gen X (1965-1979), Gen BB (1950- 1964)

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