LA CIUDAD DE OAXACA, Misteriosa fuente de inspiracion.

 
 
Ubicada a sólo 5 horas en auto de la Ciudad de México, Oaxaca ofrece al viajero un ambiente festivo, apacible y lleno de color que bien vale la pena visitar por lo menos durante un fin de semana largo.
 

Al caminar por las calles del centro histórico, se revelan pistas inequívocas de las fuentes de inspiración de los artistas y artesanos que lentamente han hecho de esta ciudad un mosaico en donde el arte y las artesanías son difíciles de disociar.

En los mercados, arquitectura y espacio público del centro histórico, las combinaciones  arquitectura colonial ye unai`óioue dejan su e la culpa).fondo que alguna vez fuera una veladora.es europemigas enchiladas los caprichosas de color, olor y sabor avasallan los sentidos permanentemente. La arquitectura bien conservada en los alrededores del Zócalo, el teatro Macedonio Alcalá y el ex Convento de Santo Domingo son un fabuloso escenario lleno de vida.
 
 
 
 
 
A sólo unos pasos de la plaza central, el mercado 20 de Noviembre ofrece la posibilidad de perderse entre olores, sabores y colores entrelazados de maneras insospechadas. Moles, cecinas, tlayudas, nieves de frutas imposibles, chocolates, flores y hormigas enchiladas orillan al visitante –sin que lo note- a ser un elemento más del amasijo de sensaciones del lugar.

El mezcal y la comida contemporánea de la capital merecen una mención separada. Las variedades de mezcal oaxaqueño parecen interminables y están disponibles en prácticamente todos los bares y restaurantes de la ciudad, algunos se han vuelto conocidos y apreciados en todo el mundo. Imposible perderse la combinación de mezcal con un par de rodajas de naranja y un poco de sal de gusano, servido en un vasito de vidrio que alguna vez fue veladora.

 

 

Bien vale la pena beberlo después de comer en alguno de los excelentes restaurantes de comida oaxaqueña que mezclan los sabores de los mercados locales con influencias de cocina de autor.
 
 
 
 
La ciudad brinda espacios para visitantes de todo perfil y una amplia gama de opciones para hospedarse.

Si se dispone de más tiempo es posible hacer viajes a las cercanías para ver el Tule: El árbol vivo más viejo del que se tenga registro; o las ruinas de Mitla y Monte Albán, testigos fieles de la riqueza e historia de esta fascinante ciudad.
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